30 de agosto de 2025 11:06

Disciplina, tecnología y mentalidad: las claves del éxito de Mohamed Salah en la Premier League. Tercer Jugador del Año en Inglaterra.

El egipcio fue elegido por tercera vez como Jugador del Año por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra. Cómo el delantero del Liverpool logra mantener su protagonismo en la cancha

En una Premier League caracterizada por su intensidad y el recambio constante, todas las miradas se centran una y otra vez en Mohamed Salah.

A sus 33 años, mientras sus colegas ven cómo la velocidad y la potencia comienzan a disminuir, el egipcio esquiva el paso del tiempo y se mantiene en la cúspide. No se trata de magia ni de azar: cada desborde y celebración está respaldada por una rutina casi obsesiva, tecnología de vanguardia, una alimentación estricta y una mente entrenada para no perder nunca el enfoque.

El comienzo de la temporada encontró a Salah como siempre: como protagonista. Marcó un gol ante el Bournemouth, reafirmando su condición de líder, mientras su legado seguía creciendo: fue elegido por tercera vez como Jugador del Año por la Asociación de Futbolistas Profesionales de Inglaterra, un hecho sin precedentes en la historia de este galardón.

La disciplina y la tecnología

La magnitud de su presente es tal que el Liverpool decidió romper su política habitual de no extender contratos a futbolistas mayores de 30, ofreciéndole un nuevo vínculo de dos años. Esta excepción está reservada solo para aquellos que, como Salah, redefinen los estándares del alto rendimiento en la élite del fútbol inglés.

Rutinas de entrenamiento y tecnología de vanguardia

La clave de estos logros radica en una rutina de entrenamiento y recuperación poco convencional. Salah perfeccionó su método durante su etapa en la Roma, incluyendo equipos de cardio, pesas y estableciendo un campo de entrenamiento personal en su hogar.

Ya en Liverpool, intensificó estas prácticas: mientras otros futbolistas encuentran distracciones antes de entrenar, él aprovecha el tiempo en el gimnasio con ejercicios de fuerza abdominal y trabajo rotacional.

El egipcio combina rutina, alimentación

El doctor Ben Rosenblatt, expreparador físico de la selección inglesa, explicó a The Athletic que Salah prioriza el fortalecimiento del tronco para absorber impactos y moverse ágilmente en espacios reducidos, un aspecto fundamental en su estilo de juego.

En su hogar, dos habitaciones están dedicadas exclusivamente a su preparación: tiene pesas libres, una cinta de correr, una bicicleta estática, una máquina de Pilates y equipos de resistencia. Además, utiliza crioterapia, exponiéndose a temperaturas extremas para acelerar la recuperación muscular, y una cámara hiperbárica que le facilita la recuperación tras partidos exigentes. “Mi esposa dice que paso más tiempo con mis máquinas que con ella”, confesó Salah en una entrevista concedida a L’Equipe.

El impacto de estos hábitos es innegable: hasta la lesión sufrida en la Copa Africana de Naciones en enero de 2024, Salah solo se había perdido diez partidos de Premier League en seis temporadas y media, una cifra atípica para futbolistas sometidos a semejante exigencia.

El entrenamiento de Salah incluye tecnología avanzada, crioterapia y una cámara hiperbárica en su casa (Instagram/@mosalah)

Alimentación y disciplina cotidiana

La alimentación meticulosa es otra clave de su método, y se extiende incluso al vestuario. Salah aconsejó a Harvey Elliott que evitara el pan blanco, optando por alternativas más saludables.

Su desayuno generalmente incluye pan integral con frijoles o aguacate; en su dieta habitual no faltan el brócoli, las batatas, el pescado, el pollo y las ensaladas. Al salir a comer, prefiere sushi y se permite solo una pizza mensual o un koshari al regresar a Egipto.

Como musulmán practicante, evita el alcohol, una decisión que, según relató Jürgen Klopp en The Athletic, favorece una recuperación más eficiente y rápida tras encuentros de alta intensidad.

La alimentación estricta y la

Preparación mental y adaptación dentro del campo

Además del aspecto físico, la fortaleza mental es fundamental. Salah incorpora la meditación y la visualización a su rutina diaria: dedica tiempo a imaginarse en situaciones de gol y analiza a los arqueros rivales.

Complementa esta labor con yoga y ejercicios de respiración guiada para gestionar la presión y regular sus emociones. “La regulación emocional es crucial para quienes deben rendir bajo alta presión de manera constante”, aclaró Rosenblatt en The Athletic.

A nivel táctico, Salah ha ajustado su juego para optimizar su rendimiento con el paso del tiempo. Según The Athletic, en la temporada 2024-25 realizó menos carreras al espacio que en ciclos anteriores —descendiendo de 10,97 por partido en 2023-24 a 8,95—, pero ha incrementado notablemente su eficacia: ahora escoge mejor los momentos para moverse y genera más tiros y goles en cada participación.

La preparación mental, con meditación

Además, modificó el punto de partida de sus desmarques, comenzando desde posiciones más retrasadas para aprovechar el espacio y alcanzar velocidades de hasta 31,1 km/h, la cifra más alta de su carrera.

Trabajo y mentalidad: la huella de Salah

Detrás de cada logro, se encuentra un ritual diario: entrenamientos diseñados al milímetro, una alimentación precisa y una mente enfocada en el detalle.

Así es como Salah se reinventa cada temporada y desafía las convenciones. Su impacto trasciende los títulos o las estadísticas; su ejemplo inspira tanto dentro como fuera del vestuario y encarna la convicción de que el trabajo, la disciplina y la inteligencia pueden prolongar la carrera en la cima.

El fútbol europeo halla en el egipcio no solo a un campeón, sino a un icono de profesionalismo, evolución y resiliencia.