“El fijo de la remuneración de los nuevos contratos de los jugadores no será más del 60%. El resto será por productividad". Esta fue la afirmación más destacada de la reciente reunión de la Comisión Directiva, encabezada por el nuevo presidente Stefano Di Carlo, que marca el inicio de un cambio de paradigma en Núñez. A la reestructuración del plantel que liderará Marcelo Gallardo, con la salida de varios históricos, se suma esta nueva política, que incluirá un tope salarial y un ajuste basado en el rendimiento. Una decisión que generó debate en Núñez, al que se unió Diego Latorre, quien desde su perspectiva, explicó por qué no adoptaría esta medida.
" No estoy de acuerdo porque fomenta el individualismo. Este tipo de condicionamientos no me gustan. Puede haber sueldos desmesurados y sobredimensionados en relación con la realidad del fútbol argentino, pero establecer contratos como si un jugador pudiera lesionarse intencionalmente o no rendir... Vos apostás al futbolista", afirmó en F90 (ESPN).
A partir del próximo mercado de pases en enero, los futbolistas que se integren y los jóvenes del club que firmen su primer contrato profesional tendrán un sueldo basado en su rendimiento. Este será evaluado a través de diferentes criterios: un 90% del porcentaje de partidos jugados, mediciones de masa muscular alineadas con la primera medición, goles si se trata de un delantero, entre otros, como campeonatos, clasificaciones a Copas, finales ganadas…
¿El jugador que no rinde, es responsabilidad solo de él? ¿Y del entrenador? Nadie se siente a gusto sin jugar. Y en este River, Gallardo no ha logrado encontrar el funcionamiento ni mejorar a los jugadores, añadió el ex Boca al escuchar que aquellos futbolistas con menos minutos cobrarán una cifra inferior en comparación con los que tengan más rodaje.
Los motivos de este cambio de paradigma
Esta decisión de la nueva CD de River busca reducir la masa salarial del plantel y evitar el pago de sueldos exorbitantes por jugadores que solo acumulen unos pocos minutos en la temporada. Además, tiene un segundo objetivo: que los futbolistas que ya no estén en la consideración del entrenador no deseen quedarse en Núñez, incluso entrenándose por separado, sabiendo que ningún otro club les ofrecería un salario similar.
Con una masa salarial que en el último año rondó los 100 millones de dólares, la CD que dirige Di Carlo entendió que era necesario establecer un límite hacia adelante para equilibrar las cuentas internas.







