28 de agosto de 2025 23:32

El descubridor de Juanfer Quintero revela su trayectoria: secretos, apodos y el día que pensó en dejar el fútbol por el reggaetón.

Chucho Betancur lo vio a los ocho años en una prueba y quedó deslumbrado. “Si se hubiera preparado un poquitico más, no solamente hubiera jugado en los grandes clubes de Argentina, sino también en otros grandes de Europa”, asegura en diálogo con Infobae

Si Juan Fernando (Quintero) se hubiera preparado un poco más, no solo habría jugado en los grandes clubes de Argentina, sino también en otros grandes de Europa. Porque sabemos y entendemos que cuanto más talento tiene el jugador, más debe trabajar, y lamentablemente, el jugador talentoso suele ser el más perezoso”. Jorge Humberto Betancur es el entrenador que mejor conoce a Juan Fernando Quintero en Colombia, ya que lo guió desde su infancia, formándolo como mediocampista ofensivo en Envigado Fútbol Club, donde debutó como profesional en 2009.

La trayectoria deportiva de Chucho Betancur, popularmente conocido en el país cafetero, ha estado marcada por éxitos y por la formación de grandes jugadores colombianos. El antioqueño, de 64 años, es un renombrado entrenador de fútbol infantil en su tierra, siendo el más ganador del Baby fútbol, con cinco títulos en Envigado, de los cuales dos los consiguió con Juanfer en el equipo. “A veces, él recogía el balón desde nuestra área y lo llevaba hasta la del rival, eludiendo a varios niños en el camino”, recuerda el cazatalentos.

En sus 22 años como formador en Envigado FC, han pasado por sus manos jugadores destacados como Juanfer, Jhon Jáder Durán, Yáser Asprilla, Jhon Córdoba, James Rodríguez, Mauricio Molina, Mateus Uribe, Frank Fabra, Dorlan Pabón y Giovanni Moreno. Para Betancur, mecánico industrial de profesión y segundo de ocho hermanos, es un privilegio haber sido parte de la formación de Quintero. “La vida de Juan Fernando no ha sido fácil. Sufrió mucho por el fallecimiento de su padre”, afirma.

“Sabemos que cada niño tiene su propio ego dentro del campo, pero a ellos, y especialmente a Juan Fernando, le hicimos entender que era de baja estatura y no muy fuerte físicamente. Así, podía sobresalir más en el juego colectivo que en el individual. Lo asimiló y progresivamente fue creciendo”, recalca Betancur sobre el fantasista, a quien dirigió en el título del baby fútbol en 2006, donde terminó como el jugador más valioso.

De esta forma, Quintero fue perfilando aún más su personalidad, lo que lo llevó a ser muy querido por sus ex compañeros. “Es una persona muy noble. Tiene mucho amor por el ser humano. En cierta ocasión, le dieron un dinero por una buena actuación, y lo primero que hizo fue invitar a sus compañeros a salir a comer”, relata Chucho en diálogo con Infobae.

– ¿Qué es su vida? ¿Dónde está trabajando?

– Actualmente estoy trabajando en el club Magros del Municipio de Envigado, Colombia. Este club lleva muchos años formando jugadores, especialmente en el ámbito antioqueño. Además, cumplo la misma labor desde hace 22 años en el Envigado Fútbol Club, formando jugadores y también realizando scouting en Antioquia.

Con 13 años, Juanfer jugó

– ¿Habrá visto pasar muchos juveniles que después llegaron a Primera, no?

– Sí. Gracias a Dios, hemos tenido la fortuna de contar con varios jugadores que hoy vemos jugando en la selección de Colombia, en las selecciones juveniles, y muchos de ellos han destacado en Europa y Sudamérica. Nos sentimos afortunados de brindarles a los chicos la oportunidad de creer en sí mismos. Es fundamental que desde temprana edad tengan una buena formación.

– ¿Entre esos niños que usted vio pasar está Juan Fernando Quintero?

– Así es. Juan Fernando Quintero llegó al Envigado Club a través de José de Arco, uno de sus tíos, que lo trajo en 1985 con solo ocho años. Luego, comenzó el proceso formativo. Inicialmente, no fue con el Envigado Club, sino con Magros de Envigado. Después, lo dirigí desde los 10 hasta los 13 años en Envigado Fútbol Club, donde logramos una meta importante. En 2006, se consagró campeón y fue la figura del torneo, en uno de los campeonatos más trascendentes que se celebran en Colombia, especialmente en Antioquia, como es el Baby fútbol.

– ¿Con qué niño se encontró a sus 10 años? ¿Cómo era Juanfer a esa edad?

– Era un jugador muy distinto; como digo, nació con el fútbol y el fútbol nació con él. Nosotros simplemente estamos en el camino para orientarlos y llevarlos a cumplir sus metas. Pero Juan Fernando Quintero, a tan corta edad, ya era un jugador excepcional, con unas condiciones impresionantes.

– ¿Por qué distinto? ¿Qué es lo que vio en él que no vio en otros?

– Es un jugador con carácter, que a su altura tenía muchísimo talento con el balón. Inclusive, hoy en día verlo cuando se coloca frente a un balón para ejecutar un tiro libre… Así era él desde niño. Ese carácter, junto con su excelente visión periférica, lo han llevado al éxito.

– ¿Cuándo lo vio por primera vez, lo apodó de alguna forma?

– No, no, no. Cuando vi al niño, pensé “qué buen jugador es”. Tenía enfrente un jugador con habilidades superiores a las de los demás, pero no le puse un apodo. Siempre le decían “el Chiqui de la pantaloneta, el Chiqui, el Chiqui”. Y ese Chiqui nos llevó a muchas victorias.

– ¿Por qué le decían así?

– Porque Juanfer era el más pequeño del grupo. De hecho, la camiseta le llegaba prácticamente por debajo de las rodillas. Era una prenda que recordaba más a una pantaloneta, cubriendo sus piernitas. Recientemente estuve con uno de los buenos jugadores, como Neider Morantes, quien siempre me decía “ponme al niño (Juanfer) a jugar al lado mío”.

– ¿Cuál era su principal virtud?

– Futbolísticamente, era un niño que tomaba la pelota y avanzaba de un área a otra. Tenía un talento excepcional que hacía muy difícil quitarle el balón. Podía sortear a dos o tres jugadores en un pequeño espacio. Era un joven con mucha personalidad, ya que en cada tiro libre se hacía cargo de la situación, y esas características lo han llevado a triunfar.

– ¿Qué personalidad tenía de niño?

– Era muy atrevido. A Juan Fernando le molestaba mucho perder. Además, siempre era el líder, esa persona que hablaba a sus compañeros; su liderazgo era evidente desde pequeño.

– ¿Qué fue lo primero que pretendieron de Quintero?

– Lo llevamos poco a poco, organizando su formación. Sabemos que los niños necesitan avanzar con claridad, pero sin inhibir su carácter. Hoy en día, veo que esto se está perdiendo. A los niños hay que permitirles experimentar y jugar a su manera, pero también establecer un marco que garanticen sus habilidades si logran llegar al fútbol profesional.

– ¿Es cierto que era un poco egoísta en el juego y no tan colaborativo con sus compañeros?

– Así es. Cada niño tiene su ego en el campo, pero a ellos, y especialmente a Juan Fernando, le transmitimos que, al ser de baja estatura y no tan fuerte físicamente, debía sobresalir más en el juego colectivo. Comprendió lo que le dijimos y fue creciendo paulatinamente. Uno de los torneos importantes para él fue el baby fútbol con Magros, que lo catapultó a la fama a los 12 años.

Para Chucho, su regreso a

– ¿Qué sucedió en ese torneo?

– Se consagró campeón. De hecho, hace poco recordamos una entrevista que le realizó el periodista Javier Agustín Escobar, cuando lo sentó en uno de los costados de la cancha Marte número 1, el lugar donde se juega el torneo. Durante esa conversación, le planteó varias preguntas. Juan Fernando tenía claro desde hace mucho tiempo que iba a ser uno de los grandes jugadores del fútbol colombiano y que iba a jugar en importantes clubes del mundo. Gracias a todos, su sueño se hizo realidad.

– Con trabajo y dedicación, lo logró, ¿no?

– Bueno, sí, por trabajo. Pero si Juan Fernando se hubiera preparado un poco más, no solo habría jugado en los grandes clubes de Argentina, sino también en otros importantes equipos de Europa. Porque sabemos que cuanto más talento posee un jugador, más debe esforzarse, y lamentablemente, el jugador talentoso a menudo es el más perezoso en este aspecto.

– ¿Es por eso que no llegó al Real Madrid o al Barcelona?

– No lo planteemos de esa forma; si él se hubiera preparado un poco más, habría llegado a otros niveles. Sin embargo, su capacidad mental es muy fuerte. Es alguien que reacciona rápidamente cuando recibe el balón. Y, aunque no requiere tanto de su capacidad física, la fortaleza mental lo ha hecho destacar como un gran jugador.

– ¿Qué tan importante fue su familia en su maduración deportiva?

La vida de Juan Fernando Quintero ha sido difícil. Sufrió mucho por la muerte de su padre. Su madre, doña Lina, es una mujer que lo guió por el buen camino. También hay que reconocer que los directivos del Envigado le brindaron todo el apoyo necesario para que tuviera una buena vida en la ciudad. Lo sacaron de la Comuna 13, del barrio donde estaba, y lo llevaron a Envigado. Allí comenzó su proceso formativo y, gracias a Dios, estuvo rodeado de personas que fueron clave en su desarrollo.

– Como usted…

– No lo digo solo por mí, ya que compartí una etapa hermosa en su niñez, sino por quienes estaban a cargo de la categoría Sub-13, donde se reconoce la verdadera formación. Ahí dio un gran salto. Cuando tenía 13 años, Juan Fernando ya estaba jugando en la categoría Sub-15 y luego en la Sub-17. A pesar de su baja estatura en ese entonces, su liderazgo lo llevó a debutar en Primera.

– ¿Su entorno era positivo o complicado?

– Tenía un entorno complicado. Sin embargo, hubo personas externas al club que lo ayudaron mucho, lo apoyaron y le ofrecieron una buena alimentación y comodidades. La muerte de su padre lo afectó profundamente, así que mentalmente se sintió muy abajo. Pero gracias a Dios, y a directivos del Envigado y su entorno, recibió el apoyo necesario para salir adelante.

– ¿Es cierto que en un torneo infantil en el municipio de Envigado perdían 2-0, él ingresó y luego ganaron 3-2?

– Sí. Ese día íbamos perdiendo 2-0. Debido a un acto de indisciplina que tuvo en la semana, no lo pusimos de titular. Desde el banco, nos pedía entrar, seguro de que si lo hacíamos, empatábamos y ganábamos. Al final, logramos un 3-2, con dos goles de Juan Fernando. Pero lo más significativo fue su capacidad para reconocer su error y asumir el liderazgo en esa difícil situación. Es muy noble. Tiene mucho amor por los demás. En una ocasión, le dieron dinero por una gran actuación, y lo primero que hizo fue invitar a sus compañeros a comer.

– ¿Cómo era su físico en ese entonces?

– En ese momento le ocurrió algo que lo desanimó. Lo convocaron a una de las selecciones colombianas, se presentó, pero lamentablemente lo devolvieron por su baja estatura. Prácticamente, no le dieron la atención que merecía. Así, lo sacaron de la selección y comprendió que debía seguir trabajando si quería lograr algo. Tras esta experiencia, lo convocaron a la categoría juvenil y luego a la Primera de la liga antioqueña. Posteriormente, el directivo Juan Pablo Upegui decidió, junto al profesor Pedro Sarmiento, darle una oportunidad muy joven en el equipo profesional de Envigado, lo que lo hizo avanzar. Su fuerza de voluntad ha sido siempre una de sus virtudes. Eso lo llevó al éxito, porque a pesar de su baja estatura, siguió adelante, y eso merece ser destacado hoy en día.

El veterano formador destaca la

– ¿En algún momento pensó en dejar el fútbol por lo que estaba viviendo?

– No, nunca. En su infancia y juventud nunca quiso abandonar. Siempre disfrutó de cada partido, de cada momento. Sí pensó en dejarlo cuando quiso involucrarse en el reggaetón, pero entendió que necesitaría hacer lo correcto y las personas a su alrededor lo aconsejaron para que no lo hiciera. Hoy, gracias a Dios, lo vemos aún jugando.

– ¿Quiso ser cantante de reggaetón?

Sí, tuvo interés en la música, probablemente por sus amistades en ese ámbito. Juan Fernando es una persona carismática; ¿quién no lo quiere? Es muy cariñoso y humano, siempre piensa más en los demás que en sí mismo. Todo ello contribuye a que la gente lo aprecie, y por ello todos lo queremos mucho.

– ¿Qué opina de su regreso a River?

– Recentemente tuve la oportunidad de estar con él en Colombia. Sabemos que River es su hogar, especialmente porque cuenta con un gran técnico como Gallardo, que lo aprecia. Se siente contento y feliz, y va a darlo todo por esa camiseta.

– ¿Marcelo Gallardo es el padre que no tiene hoy?

Sí, prácticamente. Él lo ha apoyado, lo quiere, y Juan Fernando también lo aprecia. Está muy entusiasmado con esta nueva oportunidad en River. Estoy seguro de que con la bendición de Dios, le irá bien. Esperamos que en River, que es uno de mis clubes favoritos, logre otro gran desempeño, especialmente en la Copa Libertadores.

– ¿Cuál es su relación con Quintero? ¿Hablan seguido?

– Sí. Hablamos cuando él viene aquí a Colombia. Cuando está de visita, nos reunimos. Es una persona que no se olvida de quienes estuvieron en su camino. Agradece mucho lo que hicimos por él.

– ¿Lo ve jugando en el Mundial 2026?

– Esperemos que sí. Todavía tiene mucho que ofrecer a la selección de Colombia, y anhelamos que con su regreso a River, recupere un alto nivel futbolístico que le permita estar en el Mundial 2026.