
El golpe fue duro, pero a Miguel Ángel Russo y al equipo de Boca les toca barajar y empezar de nuevo. Las actuaciones frente a Benfica y Bayern Múnich en los primeros dos partidos del Mundial de Clubes habían suscitado grandes expectativas. Sin embargo, lo contrario ocurrió con el empate amargo ante Auckland City, que marcó la salida del equipo de la cita internacional. Consumada la eliminación, el DT tomó una determinación respecto a la continuidad del trabajo.
Russo concedió al plantel una breve licencia antes de retomar la actividad la próxima semana. Los jugadores contarán con seis días libres, antes de volver a reunirse en el Boca Predio el martes 1° de julio para iniciar una mini pretemporada, pensando en el segundo semestre del año, en el que el Xeneize participará en el Torneo Clausura y la Copa Argentina.
El reinicio oficial se llevará a cabo el fin de semana del 13 de julio, cuando Boca enfrente a Argentinos Juniors en La Paternal, por la primera jornada del campeonato local. Mientras tanto, a la espera de confirmaciones sobre la fecha, horario y sede, los dirigidos por Russo ya saben que se enfrentarán a Atlético Tucumán en los 16avos de final de la Copa Argentina, a finales del próximo mes. Es importante señalar que en la fase de octavos ya aguarda Newell’s, quien eliminó a Defensa y Justicia.
Antes de abandonar el búnker azul y oro en la Universidad de Barry, alguien compartió con este medio que la sensación que dejó la eliminación fue que Boca dejó escapar el pase a octavos en su debut ante Benfica. Esto se debe, principalmente, a los dos errores que permitieron al equipo portugués reducir la diferencia y empatar: la infracción de Carlos Palacios a Nicolás Otamendi que Ángel Di María convirtió en penal y gol, además de la pérdida de marca de Ayrton Costa con Otamendi en el segundo tanto.

En Boca no se busca culpables. “Ni en los primeros dos partidos éramos los mejores, ni contra Auckland fuimos los peores”, expresó una voz desde Estados Unidos. Entienden que, a pesar de las falencias del Xeneize ante los neozelandeses, el primer tiempo mereció mejor suerte, pudiendo haber conseguido una ventaja de al menos tres goles en el marcador. Además, durante la interrupción por la tormenta eléctrica, y al conocer el resultado parcial del Benfica contra Bayern Múnich, la fortaleza mental de los jugadores se vio afectada, lo que influyó en la reanudación del juego.
Tras la eliminación, Russo declaró: “Hasta el gol de ellos era todo nuestro. Después del gol, seguía siendo todo nuestro. Las demoras… Sabíamos el resultado del Bayern-Benfica, costó. Tuvimos un bajón porque cuando volvimos a jugar después de la tormenta, ya estaba todo definido”. Y añadió: “La imagen del último partido no es buena. Es el tercer gol de pelota parada que nos hacen, son cosas que debemos corregir. Hay que trabajar mucho en ello”. Luego, agradeció a los hinchas por su apoyo incondicional, solicitando “calma” y asegurando que “las bases están” de cara al futuro, que lo verá compitiendo en el fútbol argentino.
Por lo pronto, habrá una depuración del plantel en este mercado y seguramente llegarán más refuerzos que se sumen a los recién incorporados Malcom Braida y Marco Pellegrino. Ya se ha elaborado una lista de futbolistas que podrían emigrar en el próximo semestre, y el Consejo de Fútbol acelerará las gestiones por Leandro Paredes, quien tiene una propuesta sobre la mesa para ser repatriado.
Gracias a la buena cantidad de puntos acumulados en el Torneo Apertura, Boca se encuentra en una posición privilegiada en la tabla general, que otorgará boletos para la Copa Libertadores 2026, el gran objetivo tanto de este como del siguiente año. Además de esta vía de clasificación, el Xeneize logrará este objetivo si se consagra campeón en el Clausura o en la Copa Argentina. Esos serán los principales retos del equipo en lo que resta del 2025.