Luciano Sánchez se prepara para volver a calzarse los botines de manera oficial. Después de casi dos años alejado de las canchas debido a una lesión que conmovió al fútbol sudamericano, el defensor de Argentinos Juniors ha sido convocado para el partido de Reserva contra Tigre, programado para este viernes a las 15 en el estadio José Dellagiovanna. Su nombre resurge en una nómina oficial tras una rehabilitación complicada, que lo llevó a enfrentarse a la dura posibilidad de abandonar el deporte.
En la noche del 1 de agosto de 2023, durante un partido de la Copa Libertadores entre Argentinos y Fluminense, Marcelo —ex Real Madrid y campeón con Brasil— pisó accidentalmente la pierna izquierda de Sánchez. La imagen se difundió mundialmente: el defensor sufrió una luxación completa de rodilla, una de las lesiones más severas registradas en el fútbol reciente.
Desde el canal oficial de Argentinos Juniors en YouTube, Sánchez revisó el proceso médico que enfrentó desde entonces. “Fue largo. Quiero decir que primero me atendió el médico del club. Necesitábamos esperar un poco, que se desinflamara la rodilla. Luego, me hicieron unos estudios para verificar cómo estaba todo. Primero, a nivel vascular, porque me indicaron que incluso podría haber perdido la pierna”, explicó. “Así que realizamos una serie de estudios para ver si había algún daño óseo. En ese momento, sentía que no podía levantar el pie. Estuvieron atentos a eso porque podría haber sido un problema nervioso. Y efectivamente, así fue. Contrataron a un neurocirujano, y me dijeron que lo ideal era que primero volviera a caminar”.
La magnitud de la lesión exigió un enfoque quirúrgico en etapas. “Decidimos hacerlo en dos operaciones, en dos tiempos quirúrgicos, ya que no era posible resolver todo en una sola cirugía. Así que la idea era reconstruir todo lo que había quedado, lo que estaba desarmado y destruido, y confiar en cómo avanzaría el proceso”.
Las intervenciones quirúrgicas resultaron exitosas, aunque el camino postoperatorio fue incierto. “Fuimos avanzando paso a paso, y gracias a Dios, las dos operaciones fueron bien. Gracias a Dios y al equipo médico, logramos que ambas intervenciones salieran exitosas. La idea era, en primer lugar, volver a caminar de a poco, paso a paso, como me dijeron. Y es un proceso prolongado porque la recuperación nerviosa toma entre seis y 18 meses para determinar si el nervio se recupera”.
Sánchez enfrentó múltiples fases en su rehabilitación: “Era cuestión de esperar, confiar y tener fe en cada etapa, porque esto es un proceso largo, como siempre digo, lleno de micro etapas que hay que ir superando, como volver a caminar, empezar a pisar, recuperar fuerza, trotar lentamente, comenzar a correr un poco más rápido y realizar otros ejercicios”.
El jugador admitió que, en los momentos más difíciles, llegó a contemplar el retiro. “Se me pasaron tantas cosas por la cabeza, una de ellas fue el retiro, pero la tenía guardada, como si nada saliera bien”. Esa hipótesis coexistía con la advertencia médica sobre la necesidad de una posible tercera intervención. “Existía la posibilidad de una tercera cirugía, en caso de que el nervio no se recuperara. Por eso, no salí a dar muchas entrevistas, porque el médico me dijo que el pronóstico era reservado y que requería tiempo. Tenía que esperar un poco más antes de hablar públicamente”.
El abordaje emocional fue otro aspecto clave del tratamiento. Cheche valoró el apoyo del Departamento de Desarrollo Humano del club: “Te acompaña en todo momento. En el momento de la lesión, estuve más cerca que nunca del psicólogo. También tenemos coaching. Dispones de todas las herramientas para estar a gusto y bien. Esa fue una parte crucial, y en la primera etapa era aceptar la situación que me había tocado vivir y enfrentarlo de la mejor manera, porque iba a tener que lidiar con ello”.
El defensor enfatizó la importancia de mantener una perspectiva positiva: “Cuando buscas lo positivo, te das cuenta de que encuentras más cosas buenas que malas. Creo que eso fue significativo para mi recuperación”.
Durante su periodo de inactividad, Sánchez recibió apoyo de diversas personalidades, como Claudio Bichi Borghi, Enzo Fernández y el productor Bizarrap. También de Marcelo, el jugador que lo lesionó: “Marcelo me envía mensajes hasta el día de hoy”.
Acerca de esa relación, explicó: “En su momento, esa misma noche, me escribió un mensaje extenso, pidiéndome disculpas, asegurando que no fue su intención. La verdad es que sucedió sin querer. Mantenemos una buena relación, porque yo también le respondí, y a veces me manda mensajes preguntando: ‘Hermano, ¿cómo te va? ¿Cómo estás?’. Siempre se preocupa y me deja algún mensaje”.
Con el tiempo, el contacto se ha mantenido. “No de manera muy fluida, pero seguimos en contacto. Esas cosas también se valoran, porque nadie desea lesionar a un colega, y menos con una magnitud como la que sufrí. A todos les digo que no fue su intención. Son cosas del juego, forman parte de esto”.
El respaldo institucional fue otro pilar fundamental en su recuperación. “El club incluso me renovó el contrato, me brindó apoyo económico, y me proporcionó todas las herramientas disponibles. Me ofrecieron la tranquilidad de que, en caso de no poder continuar, siempre me darían la oportunidad de encontrar un lugar en el club para trabajar”.
Además, destacó el trabajo del cuerpo técnico liderado por Nicolás Diez. “Uno quiere estar al 100%, rendir bien. A medida que pasaba el tiempo, me sentía cada vez mejor, aunque no al 100%. Respetando mis tiempos y manteniendo una buena comunicación, eso influye mucho”.
En su proceso de reintegración al grupo, recibió cuidados de sus propios compañeros: “Conforme avanzaba el tiempo, me cuidaban y a veces reducían un poco la intensidad cuando recibía la pelota. Todo el club, en general, me brindó ese respaldo que hizo que me sintiera cómodo”.