En un mercado de pases agitado, donde la mayoría de los equipos busca reforzar sus planteles, San Lorenzo de Almagro ha sido el único club del país que no incorporó nuevos jugadores. Esta determinación fue tomada por la dirigencia liderada por Julio Lopardo, en medio de una difícil situación económica y política. Con las finanzas al borde del colapso, cinco inhibiciones pendientes, una constante reconstrucción institucional y ante el inminente pedido de quiebra, el club optó por no realizar incorporaciones, manteniendo casi intacto el plantel que compitió en el Torneo Apertura bajo la dirección de Miguel Ángel Russo, actual entrenador de Boca.
Han pasado 30 años desde la última vez que San Lorenzo no realizó incorporaciones en un mercado de pases. Fue en el invierno de 1995, cuando el director técnico de aquel entonces, Héctor Bambino Veira, decidió sostener la base del plantel que se consagró campeón en el Clausura 95, venciendo en la última fecha a Rosario Central en Arroyito por 1-0 gracias a un gol de Esteban González, mientras Independiente se imponía por la mínima a Gimnasia y Esgrima La Plata. Esa consagración puso fin a una sequía de 21 años sin títulos.
Como consecuencia, no se realizaron fichajes para el segundo semestre, ya que el equipo mantuvo la base del plantel campeón, reforzándose con el regreso de futbolistas que habían sido cedidos a préstamo y con juveniles del club, como Raúl Pipa Estévez, quien subió de la Reserva como parte de la política institucional dirigida por Fernando Miele, con el objetivo de fortalecer el grupo con talento de la cantera. Ese plantel, sin nuevas incorporaciones, se preparó para enfrentar nuevos desafíos tanto a nivel local como internacional, buscando mantener la competitividad tras haber conseguido el título. Logró sostener el nivel que lo llevó a coronarse campeón, evidenciando la calidad de sus jugadores y la solidez del equipo.

En la actualidad, la situación es similar, aunque por razones distintas. La institución azulgrana no ha incorporado refuerzos tres décadas después, pero debido a cuestiones de dirección y economía, aunque los directivos también contemplan brindar oportunidades a jóvenes talentos de las divisiones inferiores. En consecuencia, solo sumarán una nueva cara que regresa tras su préstamo. Se trata de Diego Herazo, quien concluirá su cesión el 31 de julio en Nacional de Montevideo, y al día siguiente se integrará al plantel del Ciclón, ya que el Bolso decidió no adquirir su ficha por 1,6 millones de dólares ni renovar su préstamo, teniendo contrato en Boedo hasta diciembre de 2026.
El delantero colombiano se convertirá en uno de los cinco mejor remunerados del plantel y será considerado por el entrenador, Damián Ayude. A sus 29 años, Herazo llegó a Nacional hace un año, donde anotó diez goles en 32 partidos (nueve en 29 encuentros oficiales) y se llevó la Supercopa Uruguaya 2025. También destacó al marcar un gol en el amistoso contra Peñarol, disputado el 20 de enero de este año por la Serie Río de la Plata.
En este mercado de pases invernal, Boedo experimentó seis salidas y ninguna llegada. La más mediática fue la de Malcom Braida, quien se trasladó a Boca por solicitud de Miguel Ángel Russo, exentrenador azulgrana. También se despidió Iker Muniain, quien optó por retirarse y comenzar su carrera como entrenador en el CD Derio, equipo de la tercera Federación de España. El español rescindió su contrato, que expiraba el 31 de diciembre de este año, y resignó parte de la deuda que el club tenía con él, incluyendo premios y primas.
Otro jugador que dejó el club fue Elián Irala, transferido al Shabab Al-Ahli de Emiratos Árabes Unidos, en una operación que se concretó por aproximadamente 2.8 millones de dólares, correspondiente al 65% de su pase. El Ciclón retuvo el 35% restante para una futura venta. Esta salida se produjo en un momento crítico para el club, ya que permitió aliviar en parte la difícil situación económica que enfrenta la institución.
El mediocampista central, de 20 años, acumuló 74 partidos con el equipo de sus inicios. Su despedida fue ante Tigre, donde recibió una expulsión en los cuartos de final del Torneo Apertura. La transferencia se concretó en tres pagos: uno que ya se realizó en julio por la mitad del pase, el segundo se efectuará en diciembre de este año y el último en el plazo de un año.
Por otro lado, Facundo Bruera renovó su préstamo con Barracas Central. Además, Alexis Sabella no pudo regresar al club debido a las inhibiciones y terminó rescindiendo su contrato. El juvenil de la cantera jugará en el ascenso del fútbol uruguayo. En cuanto a Jaime Peralta, tras varios meses apartado por cuestiones disciplinarias, también rescindió su contrato y regresó al Deportivo Cúcuta de Colombia. Las salidas se completan con Juan Cruz Vega, un volante ofensivo de 27 años que había llegado desde el ascenso en julio de 2024. El mediocampista no disputó ningún minuto en Primera y continuará su carrera en Universidad Técnica de Cajamarca de la Liga 1 de Perú.
A raíz de estas salidas, el club recibió alrededor de cinco millones de dólares. A pesar de esta entrada monetaria, la dirigencia decidió no abonar las inhibiciones en este mercado y optó por hacer caja para pagar los salarios de los jugadores y el cuerpo técnico hasta fin de año. De esta manera, postergará el pago de cinco inhibiciones que deberá levantar antes de finalizar el año si desea incorporar nuevos jugadores para la temporada 2026. Hasta el momento, solo ha pagado una inhibición, abono mil dólares a la FIFA por una multa relacionada con cargos administrativos.

Sin embargo, la institución de Boedo tiene más de dos millones de dólares pendientes de pago, o deberá iniciar negociaciones con aquellos clubes con exjugadores que han solicitado a FIFA la aplicación de las sanciones pertinentes. Este monto está compuesto por unos 600 mil dólares a pagar a Monterrey de México (por Adam Bareiro), 800 mil dólares a Diego Torito Rodríguez, un saldo que sigue en aumento y por el que ya se había acordado un plan de pagos a inicio de 2024. También hay dos reclamos por cuotas no pagadas a Cristian Zapata, acerca de la misma deuda cercana a los 250 mil dólares. Por otro lado, el Austin de la MLS reclama el pago por el pase de Johan Romaña, que asciende a una suma cercana a los 250 mil dólares.
Debido a esta decisión de mantener un mercado de pases austero, el director técnico contará con un plantel reducido y la intención para este segundo semestre es “foguear a los pibes“. Desde la confirmación de Ayude como conductor del equipo de Primera, han sumado minutos Facundo Gulli, el enganche de la Reserva, el extremo Agustín Ladstatter, el delantero Branco Salinardi, así como los mediocampistas Manuel Insaurralde, Francisco e Ignacio Perruzzi, y el defensor izquierdo Teo Rodríguez Pagano, quien ingresó en el empate 0-0 contra River Plate en el Monumental.
Aunque el mercado de pases argentino está cerrado, la ventana europea permanecerá abierta hasta el 31 de agosto. En las últimas horas, el Almería de España presentó una propuesta por Jhohan Romaña, quien tiene una cláusula de cinco millones de dólares limpios. El marcador central tiene contrato con San Lorenzo hasta diciembre de 2026.
Después del empate sin goles ante River Plate en el Monumental, el zaguero de 26 años se expresó sobre la posibilidad de emigrar al exterior. “Voy a estar eternamente agradecido porque cuando nadie confió en mí, San Lorenzo apostó. Es una realidad que cada mercado pueden venir por mí, pero no quiero irme. Tengo contrato hasta 2026, deseo cumplirlo. Pero si llega una oferta que beneficie al club en su situación, sería bienvenida y que ellos tomen la decisión”, declaró el colombiano.
El riesgo de nuevas salidas permanece latente, aunque el presidente Lopardo dejó en claro cómo se manejará la institución, ya que la única condición para que algún jugador se marche será el abono de la cláusula de salida. De lo contrario, no se irá ninguno más.