29 de agosto de 2025 05:52

Tensión máxima en Wimbledon: la áspera discusión final que encendió el partido más polémico del torneo

“¿Es normal hacer eso cuando afecta al otro jugador? ¿Intervienes o tengo que aguantarme?”, preguntó con evidente enojo el chileno Nicolás Jarry a la jueza de silla durante uno de los momentos más tensos del partido en la cancha 1 de Wimbledon. Esta escena, que ocurrió entre el segundo y el tercer set, capturó la elevada tensión del duelo de octavos de final entre el tenista sudamericano y el británico Cameron Norrie, un enfrentamiento que se extendió por más de cuatro horas y concluyó con victoria europea por 6-3, 7-6, 6-7, 6-7 y 6-3.

El encuentro, que tuvo lugar en la emblemática Pista 1 del All England Club, reunía a dos jugadores en momentos muy distintos de sus carreras. Nicolás Jarry, ubicado en el puesto 143 del ranking ATP, llegó a esta instancia tras una destacada actuación en las rondas previas, mientras que Cameron Norrie, número 61 del mundo, buscaba reafirmar su regreso a los primeros planos del tenis internacional. Desde el comienzo, el partido se caracterizó por su intensidad y paridad, con ambos jugadores mostrando un alto nivel de juego y fortaleza mental.

Conforme avanzaban los sets, la tensión fue en aumento. El primer parcial cayó a favor del británico por 6-3, y el segundo se decidió en un ajustado tie-break que también favoreció a Norrie. Fue en ese instante, cuando el marcador mostraba 6-3 y 7-6 (4) en contra de Jarry, que ocurrió el primer gran desencuentro del día. Visiblemente incómodo, Jarry se dirigió a la jueza de silla para expresar su malestar por lo que consideraba una conducta antirreglamentaria de su rival. Según el tenista de Santiago, Norrie simulaba sacar en el segundo servicio y luego picaba la pelota, una maniobra que, a su juicio, infringía las reglas del juego.

“Siempre hace lo mismo”, le reprochó el chileno a la jueza, una frase que resumió su frustración ante la situación. El intercambio de palabras no pasó a mayores, ya que ocurrió durante el descanso entre el segundo y el tercer set, mientras Norrie se encontraba en el baño.

La tensión no se limitó a ese episodio. A lo largo del partido, Jarry también manifestó su descontento por los gritos y festejos de Norrie tras los errores no forzados del sudamericano.

El duelo, que se extendió durante 4 horas y 27 minutos, fue una verdadera batalla física y mental. Ambos jugadores se exigieron al máximo, llevando el partido al límite de sus capacidades. El marcador final, 6-3, 7-6, 6-7, 6-7, 6-3, refleja la paridad y la intensidad que caracterizaron el enfrentamiento. Norrie, con un poco más de resto físico en el quinto set, logró inclinar la balanza a su favor y asegurar su lugar en la siguiente ronda.

Al finalizar el partido, el ambiente seguía tenso. Durante el tradicional saludo en la red, Jarry no dudó en confrontar a Norrie para reprocharle su actitud durante el encuentro. El chileno, lejos de ocultar su malestar, le hizo saber al británico que no estaba de acuerdo con su comportamiento en la cancha, lo que derivó en una discusión.

La controversia no terminó ahí. En la rueda de prensa posterior al partido, Jarry fue consultado sobre el incidente y ofreció una respuesta que buscó suavizar la controversia, aunque sin dejar de lado su postura crítica. “Simplemente fue algo privado que quería comentarle al final del partido. Ha sido un gran duelo, él jugó realmente bien, no me dio ninguna oportunidad en el último set, así que merecía llevarse la victoria. Le deseo buena suerte para el futuro. Por mi parte, estoy feliz por lo logrado en estas dos semanas, creo que he mostrado un gran nivel de tenis, así que me voy contento con eso. El público fue increíble, muy solidario con ambos jugadores; escuché muchos ánimos por mi lado, así que también me voy satisfecho por cómo reaccionaron”, declaró.